Bielorrusia prohíbe la propaganda LGTBI y la compara con la pedofilia

El Consejo de la República de la Asamblea Nacional de Bielorrusia aprobó el jueves una nueva normativa que prohíbe la denominada “propaganda LGTBI”. La legislación define este tipo de propaganda como “la difusión de información, en cualquier formato, con el objetivo de formar en los ciudadanos ideas favorables sobre relaciones homosexuales, la transición de género, la ausencia de hijos o la normalización de la pedofilia”.

Con la medida, la propaganda que promueva la no procreación y la transición de género se equipara a la pedofilia, siguiendo una línea similar a la adoptada por Rusia en los últimos años. Las sanciones establecidas alcanzan hasta 900 rublos bielorrusos (aproximadamente 260 euros) para personas físicas y hasta 6 750 rublos (cerca de 1 950 euros) para personas jurídicas.
Contexto regional y repercusiones
Rusia ya había prohibido la promoción de temas LGBTI, la ideología “childfree” y la transición de género, con multas administrativas e incluso la posibilidad de arresto. La primera versión de la ley rusa surgió en 2013 y prohibía hablar de relaciones no tradicionales frente a menores. En 2022 se aprobó una versión más restrictiva que prohibía cualquier referencia positiva al colectivo, incluso entre adultos, y se intensificaron las agresiones contra personas LGTBI, aunque su número exacto es difícil de determinar por la falta de monitoreo.
En noviembre de 2023, el Tribunal Supremo ruso declaró extremista el movimiento LGTBI. Entre los sectores más afectados en Rusia se encuentran las editoriales de libros, que han sido objeto de arresto domiciliario por supuesta “propaganda LGTBI” en obras comercializadas.
Bielorrusia, aliada cercana de Moscú, mantiene bajo el mando de Aleksandr Lukashenko, a quien Occidente ha calificado como el “último dictador de Europa”. Desde 1994, Lukashenko gobierna con mano dura, reprimiendo y encarcelando a opositores y a cualquier voz crítica, con el respaldo de la política rusa que también apunta contra minorías vulnerables como estrategia de distracción.

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