Peter Sagan: Pogacar es el dios del ciclismo y no lo debe estropear con ninguna tontería

Peter Sagan, de 36 años y oriundo de Žilina (Eslovaquia), disfruta de una vida sin entrenamientos intensos, sin rutinas estrictas ni dietas rigurosas. “Tengo que viajar mucho por mis patrocinadores, más de una docena”, comenta en italiano, “pero el estrés y la presión por los resultados han desaparecido por completo”. La arritmia cardíaca que le obligó a suspender su carrera en 2024 tampoco vuelve a aparecer, aunque el recuerdo de su paso como ciclista legendario sigue intacto: 121 victorias, tres maillots arcoíris consecutivos y una trayectoria que marcó a la generación actual de ciclistas.
Este año coincide con el décimo aniversario de su victoria en el Monumento de Flandes, donde rompió su sequía de grandes clásicos. La celebración se produce justo cuando Tadej Pogačar, actual favorito, intentará su tercer triunfo en De Ronde, una carrera que comienza a las 10:20 h y que será transmitida por Eurosport.
Entrevista exclusiva con Peter Sagan
Pregunta: ¿Cómo describiría la complejidad de la clásica de Flandes?
Respuesta: “Es estrés constante durante todo el día. Los primeros 100 km se corre sobre asfalto y todo va bien, pero después aparecen los tramos de pavé y todos quieren estar al frente. Izquierda, derecha, subidas, bajadas, viento y desniveles: más de 2 000 m en rampas de 500 m, 800 m o incluso un kilómetro. Es un cóctel terrible que convierte a Flandes en una de las carreras más difíciles del mundo”.
P: En 2016 rompió su sequía de monumentos. ¿Qué recuerda de ese día?
R: “Era el centenario de la carrera y gané Flandes con el maillot de campeón del mundo. Además, Fabian Cancellara quedó segundo. Un recuerdo muy especial”.
P: Cuéntenos cómo se dio la victoria.
R: “Atacamos juntos con Kwiatkowski, se formó un grupo selecto y Cancellara no pudo seguirnos. El viento estaba en contra, pero colaboramos y nos entendimos bien. Yo sentía que era el más fuerte del grupo. No tuve pinchazos ni problemas mecánicos, atacé en el Paterberg, quedé solo y llegué a la meta en solitario. Todo fue sobre ruedas”.
P: ¿Considera que 2016 fue el mejor año de su carrera?
R: “En cuanto a resultados, sí: gané el Mundial, el Europeo, tres etapas del Tour y vestí el maillot amarillo en Francia. Sin embargo, en 2013 obtuve más victorias (22 frente a 14 en 2016), aunque en carreras menos importantes. Creo que nunca estuve tan en forma como en el Mundial de Yorkshire 2019, donde terminé quinto”.
P: ¿Sentía que había una “guerra contra Sagan” en esa época?
R: “Depende del día. En clásicas y Mundiales sí, pero en el Tour cada equipo tenía sus intereses y yo podía disfrutar de más libertad”.
P: ¿Le pesa llevar el maillot arcoíris?
R: “Mucho. Antes de mí, los campeones del mundo apenas ganaban nada; la presión es enorme. Pero a mí me motivó al menos 50 veces más. No tomé el ciclismo muy en serio hasta que gané mi primer Mundial”.
P: Ganó tres mundiales con la selección eslovaca, sin un bloque fuerte a su alrededor. ¿Cómo lo explica?
R: “Podríamos haber sido cuatro si hubiera tenido suerte en Yorkshire. En Eslovaquia hay un dicho: ‘Cuando dos se pelean por la vaca, el tercero la ordeña’. El Mundial es estar en la posición correcta en el momento justo. En la última vuelta todos somos iguales”.
P: ¿Cree que la generación actual de ciclistas es más dura?
R: “El ciclismo ha cambiado mucho. Si corriese ahora, no ganaría ni una sola carrera, quizá algún sprint. El nivel medio del pelotón es mucho mayor, y el de los líderes también. Antes había unos 20 corredores capaces de ganar; hoy son tres o cuatro: Pogačar, Van der Poel, Evenepoel, Vingegaard y, recientemente, Remco Evenepoel”.
P: Pogačar busca su tercer título mundial consecutivo, algo que usted logró una sola vez. ¿Qué opina de él?
R: “Pogačar es único, está en un nivel superior al mío y al de los demás. Puede ganar monumentos, Mundiales y Grandes Vueltas en una misma temporada, algo impensable hasta hace poco. No creo que podamos compararlo con leyendas como Merckx; lo que ha hecho es simplemente inexplicable”.
P: Usted y Pogačar comparten patrocinadores desde hace tiempo. ¿Cómo describiría su relación?
R: “Es un chico normal, muy escuchador. Cuando hablamos, siento que, a su manera, vive lo que yo viví en mi mejor época. Intento guiarle, recordarle la responsabilidad que lleva sobre sus hombros. Todos lo ven como un dios del ciclismo, pero debe saber manejar esa presión, ser paciente y cuidar de su entorno, especialmente de los niños”.
P: Usted siempre ha disfrutado del espectáculo y de ir más allá de lo ordinario. ¿Qué le motivó?
R: “Vengo del mountain bike, un mundo de colores donde la diversión y el trabajo serio conviven, y las carreras duran una hora. En carretera todo es mucho más serio; cuando llegué al WorldTour con Liquigas, los entrenamientos eran largos y las carreras interminables. Por eso nunca me gustaron los entrenamientos; sentía que perdía horas en la bicicleta”.
P: ¿Qué clásicas sigue viendo ahora?
R: “Cuando tengo tiempo, veo carreras en casa. Prefiero las de mountain bike, pero también sigo Amstel, Flecha‑Valona y Lieja en los últimos kilómetros. Mis favoritas son San Remo, Flandes y Roubaix; me gusta disfrutarlas como espectador”.

Deja una respuesta