Víctor Coyote suelta la verdad sobre el reguetón y nadie se lo esperaba

Víctor Coyote suelta la verdad sobre el reguetón y nadie se lo esperaba

La música latina hoy es una fuerza global indiscutible, pero no siempre fue bien recibida en todos los círculos. En medio de ese panorama, Víctor Coyote (Víctor Aparicio Abundancia, 68 años, de Tuy) ha sido una figura constante y valiente, primero como integrante de Los Coyotes y luego como solista, transitando desde el rock and roll y el punk hacia ritmos latinos más intensos y contagiosos. Ahora, presenta un recopilatorio de sus mejores trabajos en solitario titulado *El propio* (editado por El Volcán Música), y reaparece también como escritor con la reedición de su libro de relatos *Cruce de perras* (Autsaider), una crónica basada en hechos reales sobre la Movida marbellí. A lo largo de su trayectoria, además, ha combinado su labor musical con la ilustración y el diseño gráfico, disciplinas que le han permitido sostenerse económicamente.

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Víctor Coyote: entre la palabra, el ritmo y la crítica social

Detrás de sus canciones hay siempre una mirada atenta a lo que sucede en la calle. “Siempre me ha preocupado el rollo social”, reconoce Coyote, quien se declara influido por figuras como Rubén Blades o David Byrne. Sus letras, con un toque costumbrista muchas veces subestimado, buscan retratar la realidad sin adornos. Aunque defiende el derecho al baile y a la música festiva, rechaza la idea de analizar el reguetón como si fuera poesía clásica: “El ‘mueve tu cucu’ ha existido desde Nueva Orleans hasta no sé dónde. Es absurdo pretender que las letras del reguetón tengan la profundidad de Shakespeare”.

Puntos Clave
  • Víctor Coyote lanza recopilatorio *El propio* y reedita su libro *Cruce de perras*
  • Defiende el baile y la música festiva pero critica el intento de elevar las letras del reguetón a nivel de poesía clásica
  • Considera que el auge del reguetón evidencia el declive del rock como fuerza dominante
  • Combina su carrera musical con la ilustración y el diseño gráfico para sostenerse económicamente

La música, el mal y el paso del tiempo

Víctor Coyote habla sobre reguetón
  • No cree en el diablo ni en esoterismos, pero sí en la existencia del mal: “Hay mucha gente capaz de hacer daño, aunque les cueste. No todo tiene justificación”.
  • Sobre el reguetón, afirma que Puerto Rico “puso a la gente a perrear” y marcó un antes y un después frente al rock: “La furia con la que el rock ataca al reguetón es un síntoma de que ya no manda”.
  • Critica que el rock haya abandonado la polirritmia de origen africano: “Ahora suena más militar, menos vivo”.
  • Reconoce que buena parte de la música del siglo XX viene de la tradición negra: “The Beatles empezaron haciendo música ruidosa y rítmica, de raíz negra, y luego derivaron hacia sonidos más europeos”.

Sobre la Movida, Coyote matiza los relatos dominantes. “Pasamos de ‘la llegada de la España en color’ a ‘los cuatro pijos de Madrid’. Ninguna de las dos versiones es del todo cierta”, dice. Destaca que ya en los años 60 hubo proyectos con proyección internacional como Los Bravos, y que el rock no nació con Kaka de Luxe ni Ramoncín, aunque sí hubo una explosión cultural real. También rebate el estereotipo de que todos en la Movida eran pijos: “Había de todo: gente de fuera, de clase media baja, salseros, punks… No todo era homogéneo”.

El arte, el trabajo y la realidad de vivir de la cultura

Pese a su reconocimiento intermitente, Coyote admite que nunca ha vivido exclusivamente de la música: “He sido conocido a ratos, relativamente. Pero he vivido del diseño gráfico y la ilustración. Como autónomo, siempre estás buscándotelas”. En una de sus canciones dice: “Soy un trabajador, soy un autónomo, soy un artista”, una frase que resume su trayectoria. También reflexiona sobre el deterioro de la clase media: “Nací cuando aún había clase media. Hoy mucha gente dice serlo, pero en realidad es clase baja que aparenta riqueza, como en *The Great Pretender*”.

Sobre Madrid, reconoce que ya no es lo que era: “Se está volviendo un coñazo. Todo es Starbucks, turismo y vivienda inaccesible. La hostelería está al límite. Pero aún hay barrios y gente que la hacen acogedora”. Y en un tono más sombrío, advierte sobre el mundo actual: “La guerra no es un videojuego. Eso lo entendieron esos influencers de Dubai que se cagaron de miedo. Nos espera sangre, sudor y lágrimas”.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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