La abuela lince que crió a tres huérfanos tras trágico atropello

Hace exactamente un año, el 24 de marzo de 2024, la lince ibérica Urava falleció tras ser atropellada en una carretera de Navalmoral de la Mata, en Cáceres. Con apenas dos años de edad, era madre primeriza de tres cachorros de apenas 20 días, que dependían completamente de ella para sobrevivir. Sin su cuidado, el tiempo corría en su contra. Afortunadamente, tras una intensa búsqueda en un terreno abrupto y lleno de cuevas, agentes del Medio Natural lograron localizar a los pequeños, acurrucados entre la hojarasca en una cavidad poco profunda. “Fue un milagro que los encontrásemos”, recuerda Juan Pedro Gómez, agente de Extremadura, quien escuchó un leve maullido que lo guió hasta ellos.

La historia de tres cachorros rescatados y su camino hacia la libertad
Los tres cachorros fueron trasladados de inmediato al centro de cría en cautividad de Zarza de Granadilla, donde recibieron atención veterinaria y alimentación inicial con biberón. Dado que el objetivo era su liberación, el contacto humano se redujo al mínimo. Lo más complicado era enseñarles a cazar y a desenvolverse en la naturaleza. Para ello, los técnicos del programa de conservación buscaron una tutora idónea entre los linces del centro. La elegida fue Flora, una hembra de 17 años, nacida en libertad, que había sido capturada años antes para fines reproductivos y liberada en 2024 tras una exitosa trayectoria como madre en cautividad.
Flora, con experiencia en la crianza y excelentes habilidades de caza, fue introducida progresivamente a los cachorros. Al principio mostró indiferencia, pero conforme los pequeños crecieron y comenzaron a jugar, los fue aceptando como propios. “Los acogió como si fueran suyos, dormían juntos, se acicalaban, compartían presas”, describe Irene Gutiérrez, coordinadora del centro. Flora cazaba conejos vivos y, en ocasiones, cedía parte de su presa a los cachorros, enseñándoles de forma natural las claves de la supervivencia.
En agosto de 2024, los tres hermanos, ya más desarrollados, fueron trasladados a un cercado de adaptación en el Parque Nacional de Monfragüe, acompañados por Flora. Allí continuaron su proceso de preparación para la vida en libertad. Hoy, un año después de perder a su madre, el macho llamado Wonders será liberado en Tierras Altas de Lorca, en la región de Murcia, donde ya se han soltado 36 ejemplares desde 2023. En las próximas semanas, sus hermanos seguirán su camino: el otro macho será liberado en Monfragüe (Cáceres) y la hembra en el área de Ortiga, en Extremadura.
Un programa que da resultados

- Los linces liberados en Murcia ya han comenzado a expandirse más allá de la región.
- Algunos han sido detectados en Andalucía, en las sierras de Arana y Guarrizas.
- Otros han llegado incluso a Castilla-La Mancha, con movimientos registrados en Hellín y Campo de Montiel.
- Dos ejemplares ya han sido localizados fuera de su zona de liberación: uno en Ciudad Real y otro en Sevilla.
Según la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor del Gobierno regional, estos movimientos demuestran que el programa de recuperación del lince ibérico está funcionando. La intervención humana, combinada con el instinto natural guiado por ejemplares como Flora, está permitiendo que esta especie, antes en peligro crítico, recupere su espacio en los ecosistemas ibéricos. La historia de Wonders y sus hermanos es un ejemplo claro de cómo el esfuerzo conjunto de técnicos, agentes y hasta un lince anciano pueden cambiar el destino de una especie entera.

Deja una respuesta