El misterio de los bebés desaparecidos sin huellas

Un equipo de genetistas forenses del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) ha publicado por primera vez sus conclusiones en una revista científica sobre las exhumaciones realizadas en tumbas de recién nacidos en el marco de las denuncias por bebés robados en España. Sus análisis cuestionan la existencia de una trama nacional y sistemática de sustracción de bebés en hospitales entre 1950 y 1990, una hipótesis que ha alimentado durante años una poderosa narrativa social. Los investigadores recalcan que, pese a haber analizado numerosos casos, no han encontrado evidencia científica que respalde la cifra de 300.000 bebés robados, ampliamente difundida en medios internacionales, sino que sus datos muestran que los restos de los recién nacidos se hallaron en la gran mayoría de las tumbas exhumadas.

¿Qué dice la ciencia sobre los bebés robados?
De las 120 exhumaciones analizadas, en 117 se hallaron restos humanos. En otros dos casos, aunque no se encontraron huesos, se identificaron pelos fetales o insectos necrófagos que confirman la presencia de un cadáver en el pasado. Los expertos subrayan que un féretro vacío no implica necesariamente un robo, ya que los restos óseos de recién nacidos son extremadamente frágiles y pueden descomponerse por completo con el paso del tiempo, especialmente en entornos húmedos o con movimientos de tierra. Estos hallazgos han sido publicados en la revista de la Sociedad Internacional de Genética Forense.
Los fiscales han investigado hasta ahora 2.203 denuncias, de las cuales 537 han sido judicializadas. A pesar de las sospechas, ninguna sentencia ha confirmado hasta la fecha el robo de un bebé en un hospital. La Fiscalía General del Estado ya advirtió en su Memoria de 2013 sobre un "efecto llamada" mediático, tras detectar que muchas denuncias surgieron tras cobertura televisiva del tema, y que algunos padres presentaron querellas "por si acaso". La fiscalía concluyó que "parece descartarse la existencia de una trama organizada de alcance nacional" con fines de sustracción y venta de recién nacidos.
El origen de la cifra de 300.000

- La cifra de 300.000 bebés robados fue popularizada en 2010 por el abogado valenciano Enrique Vila, quien presentó una denuncia colectiva de más de 250 familias.
- La cifra, sin base estadística comprobada, fue rápidamente adoptada por medios internacionales como BBC, Time o Le Monde, aunque implicaría un robo diario de 27 bebés durante 40 años.
- Vila afirma ahora que se le malinterpretó y que su estimación se refería a "adopciones irregulares", no a robos con engaño médico ni tumbas vacías.
El autor principal del estudio, Antonio Alonso, director del INTCF hasta su jubilación, afirma: “No conozco ningún caso confirmado de bebés robados, pero no diré que no ha existido ninguno. Lo que sí digo es que, científicamente, no hemos podido probar ninguno de los casos denunciados en hospitales”. Alonso recuerda que más de medio millón de bebés nacieron muertos o fallecieron en sus primeras horas entre 1950 y 1990, según datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que explica muchos entierros que ahora generan dudas.
Adopciones forzadas y presión social en la época franquista
Los genetistas no niegan, sin embargo, una grave injusticia histórica: la de las adopciones forzadas o irregulares, especialmente en centros del Patronato de Protección de la Mujer, una institución franquista creada en 1941. Allí, miles de jóvenes embarazadas —a menudo solteras, pobres, víctimas de abusos o presionadas por sus familias— eran internadas y coaccionadas para entregar a sus hijos. Se les decía que eran “inmorales” o que sus hijos serían mejor criados por familias “decente”.
En centros como la maternidad de Peñagrande en Madrid, que cerró en 1983, se estima que pasaron alrededor de 120 mujeres embarazadas cada año. La historiadora Carmen Guillén, autora del libro *Redimir y adoctrinar*, documenta cómo muchas jóvenes eran internadas sin orden judicial, a veces por sus propios padres, y cómo los bebés eran entregados en adopción, a veces con inscripciones falsas. En 1987 se reformó la ley de adopción tras reconocerse que “la ausencia de control permitía el odioso tráfico de niños”.
El Gobierno de España reconoció recientemente a 53 víctimas del Patronato y anunció la creación de una comisión para investigar violaciones de derechos humanos, incluyendo trabajos forzados, maltratos y desapariciones de bebés.
Los casos mediáticos que no resistieron el análisis genético
Varios casos que generaron gran impacto en los medios fueron descartados tras pruebas de ADN:
- El caso de Petra Gallardo, que creyó haber encontrado a su hija tras una prueba de ADN preliminar con 99% de coincidencia. El análisis oficial del INTCF descartó el parentesco.
- El abogado granadino Eduardo Raya denunció en 2010 que su hija no había muerto en 1990, como le dijeron. El INTCF analizó el tejido conservado en parafina y confirmó que coincidía genéticamente con él.
- Dos mujeres que se presentaron como gemelas separadas al nacer resultaron no tener parentesco genético alguno.
El profesor Francisco Etxeberria, forense que participó en investigaciones en el País Vasco, recuerda que tras analizar más de 300 denuncias, no se halló “ni siquiera indicios razonables” de robo. “Esa idea de que los neonatólogos en España se dedicaban a robar niños es absurda”, afirma. Sin embargo, reconoce el dolor de muchas familias y apoya la necesidad de investigar cada caso con rigor.
La asociación SOS Bebés Robos Madrid y partidos como Izquierda Unida aún mantienen la cifra de 300.000. En cambio, Inés Madrigal, figura emblemática del movimiento tras denunciar al ginecólogo Eduardo Vela, reconoce hoy que fue entregada en adopción por su madre, quien no podía criarla. “Vela no me robó, pero mi madre fue una de esas mujeres a las que la sociedad le dijo que era una puta por tener un hijo fuera del matrimonio”, afirma.
Errores en laboratorios privados y el papel del Estado
El genetista Manuel Crespillo denuncia fallos graves en pruebas de ADN realizadas por laboratorios privados. Uno de los casos más conocidos fue el de Manuela Polo, que tras un análisis preliminar creyó haber encontrado a su hija biológica, adoptada en 1968. The Guardian publicó la noticia como un reencuentro de “bebés robados”, pero meses después se demostró que no existía parentesco. “Fue una falsa alarma. Lo dije, pero se montó el follón”, admitió el gerente del laboratorio.
Desde 2013, el Ministerio de Justicia gestiona un servicio gratuito de información para personas afectadas por posibles sustracciones de recién nacidos. Ofrece acceso a documentos administrativos y registra perfiles genéticos. Hasta la fecha, 870 ciudadanos han iniciado búsquedas a través de este canal. Los expertos insisten en que, aunque la ciencia no ha confirmado robos sistemáticos en hospitales, cada caso debe investigarse con empatía y rigor, respetando tanto la verdad como el sufrimiento de quienes aún buscan respuestas.

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