Qué pasa con los hombres en los Oscar vestimenta bajo fuego

Hombres en la alfombra roja de los Oscar

La temporada de premios ha llegado a su clímax con la ceremonia de los Oscar, un evento que no solo consagra talentos, sino que también pone bajo la lupa las tendencias de la moda masculina. La alfombra roja de este año se convirtió en un escenario de expresión personal, caos estilístico y revisión de códigos, donde las normas del *black tie* clásico se enfrentaron a propuestas arriesgadas, híbridas y, en algunos casos, desconcertantes.

Tradicionalmente, los Oscar imponen un código de vestimenta formal conocido como *black tie*, que dicta el uso de esmoquin negro o azul noche, camisa de algodón con puño francés, zapatos de charol y pajarita. Sin embargo, esta edición reveló una clara deriva hacia lo informal, lo conceptual y lo experimental. “¿Pero qué les pasa a los hombres?”, se preguntaba Jo Ellison, editora jefe de *How To Spend It*, tras la ceremonia, en una publicación de Instagram que resonó entre los observadores de moda.

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Entre la tradición y la transgresión

Según Julien Lambéa, periodista especializado en moda masculina, el desorden aparente responde a una crisis de identidad: “Los hombres ya no están seguros de si deben seguir o no los códigos de la etiqueta tradicional”. El esmoquin, nacido a finales del siglo XIX como una alternativa relajada al traje de etiqueta nocturna, hoy parece haber llegado a un punto de inflexión. En una era donde la imagen personal, la promoción de personajes y los contratos con marcas marcan el rumbo, el traje ya no es solo ropa, sino un mensaje.

Muchos de los asistentes contaron con la asesoría de estilistas, profesionales que gestionan no solo el look, sino también las alianzas con firmas de moda. Esto explica por qué actores como Jacob Elordi lucen exclusivamente Bottega Veneta o por qué Timothée Chalamet lleva meses vistiendo Givenchy. Detalles como ajustarse los puños para mostrar un reloj de lujo no son casualidades, sino obligaciones contractuales.

Puntos Clave
  • La alfombra roja de los Oscar mostró una clara deriva hacia lo informal y lo experimental en la moda masculina, alejándose del tradicional código *black tie*
  • Los hombres enfrentan una crisis de identidad respecto a si deben seguir o no las normas de etiqueta tradicionales en eventos formales
  • El vestuario masculino en los premios ya no es solo una cuestión estética, sino también un mensaje promocional ligado a contratos con marcas y asesoría de estilistas
  • Actores como Jacob Elordi y Timothée Chalamet usan firmas específicas como parte de alianzas comerciales, donde detalles como mostrar un reloj de lujo responden a obligaciones contractuales

Algunos ejemplos destacados de la noche:

Hombres en la alfombra roja de los Oscar
  • Leonardo DiCaprio y Stellan Skarsgård fueron de los pocos que cumplieron con el protocolo al pie de la letra, con esmóquines impecables de Dior y Zegna, respectivamente.
  • Paul Mescal optó por una chaqueta de esmoquin sin solapas (Celine), una decisión que Jo Ellison calificó con sorna: “Al menos ponte una chaqueta”.
  • Kieran Culkin sorprendió con una chaqueta marrón de Paul Smith, sin pajarita y combinada con pantalón y camisa negros —un conjunto que muchos consideraron inadecuado para la gala.
  • Timothée Chalamet lució un traje blanco cruzado de Givenchy con botas blancas, un estilo que generó comparaciones con los años 90 y el pop más teatral.
  • Varios invitados, como Ethan Hawke y Damson Idris, apostaron por levitas, mientras que Miles Caton llevó un traje burdeos de Amiri.
  • El traje especial de Michael B. Jordan, creado por Louis Vuitton, incluyó una chaqueta con cuello Mao, un guiño a alternativas ya consagradas en alfombras rojas desde que Robin Williams lo popularizara en 1998.

Algunos looks, como los trajes completos de Yves Saint Laurent con camisa a rayas y corbata —pero sin chaqueta—, fueron criticados por su informalidad extrema. “Levitas a la altura de la rodilla deberían estar prohibidas”, bromeó Ellison, mientras señalaba que muchas de estas elecciones parecían más propias de una pasarela que de una ceremonia formal.

¿Clásico o caos? Una cuestión de perspectiva

Carlos Primo, redactor jefe de moda de ICON El País, matiza el diagnóstico: “Este año ha sido más heterodoxo que el anterior, pero venimos de temporadas muy conservadoras. Hace apenas cinco años, era normal ver esmóquines de colores, pantalones cortos e incluso zapatillas deportivas. En comparación, lo de ahora es casi protocolario”.

Para Lambéa, la flexibilidad es positiva: “Hasta hace una década, los hombres estaban encasillados. Las mujeres usaban la alfombra roja para expresarse; los hombres, no. Hoy, por fin, hay diversidad, joyería, broches, siluetas distintas. La única regla que debería existir es saber llevar bien la ropa. Si un hombre está guapo, ¿qué más da el resto?”.

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Carlos Méndez Álvarez Periodista

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Buenos Aires. Con 12 años de experiencia, ha trabajado en prensa escrita y digital cubriendo política y derechos humanos. Especialista en investigación periodística y narrativas multimedia.

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