El senador Eduard Pujol detalla en un juicio el acoso en redes sociales de una expareja: Me llamó violador de menores

Eduard Pujol, exdiputado de Junts per Catalunya, compareció este miércoles ante el juzgado de Barcelona para declarar como testigo en el proceso contra Eva R., la mujer que asegura haber mantenido una relación íntima con él entre 2018 y 2019 y que, según el político, protagonizó una campaña de acoso y difamación contra su persona.
El testimonio de Pujol se centró en los hechos que, según él, comenzaron a mediados de 2019, cuando Eva R. le enviaba cientos de mensajes y publicaba en redes sociales acusaciones falsas de índole sexual y violenta. “Me llegó a enviar 3.400 mensajes”, señaló el exdiputado, añadiendo que la mujer habría creado, bajo negación, decenas de cuentas en Twitter para difundir supuestos delitos cometidos por él.
Desarrollo de la supuesta campaña de acoso
Según la declaración, la relación entre ambos se inició en agosto de 2018 a través de Instagram, con encuentros esporádicos. Pujol afirmó que, cuando la mujer solicitó “más contacto y una relación formal”, ella empezó a lanzar una “tormenta de difamación”. Entre los mensajes que habría enviado, se encontraban amenazas como “esta noche no vas a dormir” y la advertencia de que subiría contenido comprometedor a la cuenta de Junts.
Los mensajes y publicaciones supuestamente difundidos por Eva R. incluían acusaciones de violación de menores y violencia doméstica, acompañados de imágenes manipuladas que mostraban a Pujol con su hijo y una sobrina. La mujer aseguraba que la casa del político era “la casa de los horrores, aquí viola y pega el señor diputado”.
Pujol sostuvo que, pese a haber pedido en varias ocasiones a la acusadora que cesara con los mensajes, la agresión continuó, provocándole una “muerte civil”. El político describió el impacto emocional como tal que, tras enterarse de la expulsión del partido, tomó medicación para la presión, dejó su puesto como diputado y se trasladó a Lleida sin saber qué camino tomar.
En octubre de 2020, en pleno contexto de la pandemia, dos mujeres – Eva R. y la concejal Noemí Ll. – denunciaron a Pujol por presunto acoso sexual ante la dirección de Junts. El partido, tras una rueda de prensa, solicitó la dimisión del político, quien aseguró que renunció de forma unilateral y que nunca recibió un expediente oficial que justificara su salida.
Tras su dimisión, Pujól quedó sin empleo y describió la situación como “tóxica” cuando intentó reincorporarse a una empresa de alimentación en Olot. Seis meses después, el partido levantó la suspensión de su militancia y le ofreció disculpas públicas. Con la ayuda de su abogada, Judit Gené, el político presentó denuncias por injurias contra Eva R. y, en el caso de Noemí Ll., también por injurias y acoso.
Noemí Ll. reconoció por escrito ante el juez que nunca había sido acosada por Pujol y otorgó el llamado “perdón del ofendido”, mecanismo que permite el cese de la vía penal en delitos de carácter privado como las injurias. En su declaración, la concejal afirmó haber sido manipulada por personas del partido con fines políticos.
El proceso contra Eva R. siguió su curso y culminó este miércoles con la vista oral en el juzgado de Barcelona. La acusada, asistida por su defensa, manifestó que su relación con Pujol se limitó al sexo y que ella se sintió “despreciada”. También alegó haber recibido mensajes de tono sexual por parte del político. Sin embargo, negó haber creado los perfiles de Twitter donde se habrían difundido las injurias y aseguró no haber acudido a la sede de Junts para denunciar a Pujol. Según su versión, fue Noemí Ll. quien la contactó para “reunir a mujeres y presentar una denuncia conjunta”.

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