El FBI allana la vivienda de una periodista de The Washington Post en busca de material clasificado

Agentes del FBI irrumpieron este miércoles en la residencia de la periodista del Washington Post, Hannah Natanson, en busca de material clasificado supuestamente filtrado por un funcionario del Gobierno de Estados Unidos. La acción se llevó a cabo en la casa de Natanson, ubicada en el estado de Virginia, a unos 30 kilómetros de Washington, D.C., mientras la periodista se encontraba en el interior.
Detalles del allanamiento
Según el comunicado oficial del FBI, los agentes ejecutaron una orden de registro tras recibir información de que un contratista del Pentágono había estado obteniendo y divulgando información militar clasificada a través de la periodista. Durante el registro, los agentes incautaron el teléfono móvil de Natanson, dos ordenadores portátiles y un reloj Garmin. Asimismo, declararon haber encontrado documentos clasificados en una fiambrera y en el sótano de la vivienda.
El objetivo de la investigación no era la propia Natanson, sino un trabajador federal identificado como Aurelio Pérez‑Lugones, informático de una oficina del gobierno en Maryland. Pérez‑Lugones, quien ostentaba una autorización de seguridad de alto secreto, está acusado de trasladar a su domicilio informes clasificados pertenecientes a un contratista del Departamento de Defensa.
En una publicación en la red X, el Director del FBI, Christopher Wray, anunció que el presunto filtrador había sido detenido y que se encuentra bajo custodia. El Fiscal General de los Estados Unidos, Merrick Garland, también confirmó que el sospechoso está actualmente en prisión mientras continúa la investigación.
Natanson es conocida por su cobertura de los despidos masivos en la administración federal. En diciembre publicó un artículo de primera mano en el que relató cómo había creado una cuenta en redes sociales para recabar testimonios de empleados públicos afectados por los recortes, recibiendo numerosos comentarios sobre la presión laboral y el deterioro de las condiciones de trabajo.
La medida ha generado un intenso debate sobre la protección de la libertad de prensa en Estados Unidos. Si bien las autoridades federales han llevado a cabo investigaciones sobre filtraciones que involucren a la Casa Blanca, la incursión en la vivienda de una periodista es un hecho poco común que ha sido calificado por varios observadores como una posible intimidación a los medios.
En años recientes, el gobierno de Donald Trump mostró una actitud más agresiva frente a las filtraciones, llegando a ordenar registros telefónicos y de correo electrónico a periodistas de los principales periódicos del país. Sin embargo, la intervención directa en el domicilio de una periodista marca un escalón más alto en la respuesta federal a supuestas filtraciones de información clasificada.

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