El secreto del alcalde ilustrado que revolucion

Ricard Pérez Caso, quien falleció el lunes a los ochenta años, fue una figura emblemática de la política española y una referencia indiscutible para el urbanismo valenciano. En sus intervenciones públicas solía citar un proverbio medieval alemán que afirmaba que “el aire de la ciudad nos hará libres”, aludiendo a la antigua costumbre de liberar a un siervo tras vivir un año y un día en la urbe. Esta frase sintetizaba su profundo compromiso con la democracia, la justicia y el espacio urbano como escenario de encuentro y emancipación social.
Durante más de medio siglo de carrera política, Pérez Caso se destacó como intelectual comprometido, combinando la teoría con la acción. Fue alcalde de Valencia entre 1979 y 1988, convirtiéndose en el primer alcalde socialista que dimitió en España al denunciar la corrupción interna de su partido y la falta de principios de la dirección. En sus memorias, publicadas bajo el título Viaje de ida por la Universitat de València en 2013, el exalcalde rememoró su salida del cargo sin rencores, subrayando que “los hechos, la realidad en el tiempo y la razón son obstinados”.
Legado y obra urbana
El legado de Ricard Pérez Caso está plasmado en la transformación física y cultural de la ciudad de Valencia. Entre los proyectos más destacados que impulsó figuran el Palau de la Música, el Jardín del Turia, la renovación de la zona marítima y la creación del sistema de metro, que hoy transporta a miles de valencianos cada día. Su visión de una “ciudad abierta y tolerante” se inspiró en los valores de figuras históricas como Ausiàs March, Joan Lluís Vives, Vicente Blasco Ibáñez y Joaquín Sorolla.
Su faceta de intelectual no se limitó al ámbito municipal. Pérez Caso fue doctor en Historia y autor de numerosos ensayos sobre urbanismo, economía y relaciones internacionales, siempre desde una perspectiva mediterránea y europeísta. Su independencia de criterio le valió el reconocimiento como un “verso libre y brillante” dentro de un PSOE que, según él, estaba dominado por “mediocres aparatos”.
Cargos internacionales y diplomacia

- 1996: Representante de la Unión Europea en la posguerra de Bosnia, donde organizó las primeras elecciones libres en Mostar tras el conflicto.
- 2004: Director del Instituto Europeo del Mediterráneo, colaborando estrechamente con Javier Solana y Pasqual Maragall.
Durante su misión en Mostar, Pérez Caso mantuvo en su despacho tres fotografías que simbolizaban su estrategia diplomática: una con Willy Brandt, otra con Yasser Arafat y una tercera con el papa Juan Pablo II. Según él, la clave de una buena negociación residía en “ser capaz de estar muchas horas sentado”.
Un episodio histórico marcó su trayectoria como alcalde: el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Mientras las tropas golpistas se retiraban, Pérez Caso, desde su despacho, alzó la voz contra los golpistas, protestando no solo por el atentado contra la democracia, sino también por los daños causados a la infraestructura urbana, como las aceras recién pavimentadas y los puestos de flores de la Plaza del Ayuntamiento.
En sus últimos años, el exalcalde expresó su desilusión ante el auge de la extrema derecha en España, pero mantuvo firme su convicción de que “sin razón no hay libertad; la irracionalidad es barbarie y la ausencia de libertad, esclavitud”. Estas palabras, extraídas de sus memorias, siguen resonando como un llamado a la defensa de los valores democráticos.
Miguel Ángel Villena, periodista y amigo cercano de Ricard Pérez Caso, recuerda a su colaborador como un “valenciano socarrón y descreído, hedonista y buen conversor”, una personalidad que supo combinar el humor irónico con una inquebrantable pasión por la cultura y el diálogo.

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