La galaxia neo-reaccionaria de José Antonio Kast

José Antonio Kast, líder de la derecha chilena, ha sido calificado por varios analistas como parte de una corriente de pensamiento conocida como “neo‑reacción”. Este término agrupa ideas ultraconservadoras y reaccionarias que se oponen al llamado “progresismo” y a lo que sus defensores denominan la “Catedral”, un concepto que engloba instituciones culturales, académicas y mediáticas que, según ellos, imponen una agenda de corrección política.

Según fuentes cercanas al estudio de esta corriente, Kast no habría leído de manera profunda a los autores más representativos, como Curtis Yarvin o Nick Land, pero sí habría interiorizado intuitivamente sus planteamientos a través de figuras afines como Agustín Laje, Nicolás Márquez o Axel Kaiser, cuyo libro Nazi‑comunismo ha generado gran polémica. La vinculación de Kast con la “galaxia neo‑reaccionaria” (NRX) se reforzó durante su gestión como presidente del Political Network for Values, organismo que dirigió entre 2022 y 2024.
Conexiones internacionales y posicionamiento ideológico
En su rol al frente de dicho network, Kast invitó al diputado keniano George Peter Kaluma, conocido por sus posturas extremas, a una cumbre celebrada en la sede del Seno español en 2024. Asimismo, durante la campaña presidencial de 2025, el candidato chileno se reunió con la primera ministra italiana Giorgia Meloni, líder del partido post‑fascista Fratelli d’Italia, lo que muchos interpretan como una señal de alineamiento con fuerzas ultraconservadoras de Europa.
Los observadores describen la neo‑reacción como una corriente anti‑moderna que busca la restauración de jerarquías tradicionales y la garantía de seguridad física a cualquier precio, a veces defendiendo la vuelta a modos de gobierno feudales y rechazando instituciones internacionales como la ONU o la OMS. Dentro de este amplio espectro se incluyen desde nacional‑conservadores como Viktor Orbán hasta libertarios como Javier Milei, pasando por diversas facciones anarquistas de derechas y grupos con tintes fascistas.
En la práctica, Kast ha manifestado propuestas que reflejan esta línea de pensamiento: mano dura en materia de seguridad, cierre absoluto de fronteras y expulsiones masivas de inmigrantes irregulares. Estas posturas, según sus críticos, combinan una “simpleza práctica” con una complejidad cultural que muchas izquierdas chilenas aún no logran comprender plenamente.
Durante la segunda vuelta de la contienda presidencial, Kast dejó clara su intención de congelar la agenda de disputas valorativas, una medida que, según analistas, podría intensificar las “guerras culturales” anunciadas por figuras de extrema derecha como el libertario Johannes Kaiser, quien obtuvo el 14 % de los votos en la primera vuelta, y su hermana Vanessa Kaiser, conocida por su retórica anti‑progresista.
El debate sobre la verdadera naturaleza ideológica de Kast continúa, mientras la prensa y los sectores académicos siguen investigando su relación con la neo‑reacción y sus posibles implicaciones para la política chilena en el futuro próximo.

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