Bruselas plantea dar más poderes al supervisor bursátil europeo para impulsar el mercado único

La Comisión Europea ha presentado este jueves un ambicioso paquete legislativo destinado a reforzar la integración del mercado único de capitales de la UE, considerado clave para revitalizar el impulso económico perdido y canalizar inversiones hacia proyectos empresariales de gran envergadura. En el centro de la iniciativa se encuentra la ampliación de competencias de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), con el objetivo de reducir la fragmentación de la supervisión financiera y favorecer la creación de un mercado de capitales más profundo, líquido y competitivo.

Mayor poder de supervisión para la ESMA

El nuevo marco otorga a la ESMA, con sede en París, facultades ampliadas para supervisar infraestructuras de mercado como Euronext y Deutsche Börse, entidades de depósito de valores y, por primera vez, a todos los proveedores de servicios de criptoactivos, independientemente de su tamaño. La autoridad podrá solicitar información, realizar inspecciones, iniciar investigaciones y aplicar sanciones, competencias que hasta ahora correspondían a los supervisores nacionales.

Este fortalecimiento se produce en un momento en que la Comisión critica la falta de rigurosidad en la concesión de licencias por parte del regulador de Malta y busca una mayor uniformidad en la supervisión de sectores emergentes como los criptoactivos, que recientemente entraron bajo el paraguas de la directiva MiCA.

Además, la propuesta incluye la creación de un nuevo Consejo de la ESMA, distinto del actual Consejo compuesto por las autoridades nacionales, para garantizar una toma de decisiones más eficiente e independiente, centrada en el interés europeo y no en agendas nacionales.

En cuanto a la gestión de fondos de inversión, la Comisión ha decidido mantener la supervisión primaria en manos de los reguladores nacionales, aunque éstos perderán voto en la elaboración de directrices y opiniones sectoriales. La ESMA, sin embargo, reforzará su papel en la supervisión de grupos transfronterizos mediante exámenes anuales que analizarán la información ya disponible tanto en la autoridad europea como en los supervisores nacionales.

El paquete legislativo también transforma la naturaleza jurídica de algunas normas, pasando de directivas a reglamentos. Esta medida elimina la necesidad de transposición a la legislación nacional, reduciendo retrasos y evitando posibles infracciones por parte de Bruselas.

Las reacciones de los agentes del mercado han sido mayormente positivas. La ESMA ha expresado su satisfacción por la “racionalización de los requisitos reglamentarios, la reducción de la carga administrativa y la facilitación de la innovación”, asegurando que estos cambios mejorarán la competitividad y la agilidad de los mercados de capitales europeos.

Representantes de infraestructuras de mercado, como Euronext, han dado la bienvenida a la armonización regulatoria, destacando la necesidad de cerrar lagunas que limiten la liquidez y la transparencia. Por su parte, SIX, propietaria de BME, ha subrayado que la alineación supervisora es sólo una parte de la ecuación y ha llamado a garantizar mercados secundarios de renta variable suficientemente profundos y líquidos.

En el sector de criptoactivos, la decisión de centralizar la supervisión en la ESMA ha sido bien recibida por plataformas como Bitpanda, que consideran que la supervisión nacional aislada no garantiza unas condiciones de competencia equitativas. Jorge Soriano, consejero delegado de Criptan, ha señalado que la medida aporta mayor confianza regulatoria y una única interpretación de las normas, aunque advierte del riesgo de posibles cuellos de botella que podrían retrasar las autorizaciones.

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