Mon Laferte, en el club de los amores perros

Mon Laferte, acompañada por Nathy Peluso, rinde un homenaje a la legendaria cantante cubana La Lupe (1939‑1992) en su nuevo álbum «Femme fatale». La canción inaugural, “La Tirana”, parte con un bolero melancólico que rápidamente se transforma en un vibrante tumbao, evocando el espíritu de despecho y desgarro que caracterizaba a La Lupe. Con esta propuesta, La ferte se reinventa como una versión contemporánea de la diva, situándola como la reina de los “amores perros” en un club nocturno donde el humo, la música y la libertad se entrelazan.
El proyecto surge tras la interpretación de La ferte del papel de Sally Bowles en la versión mexicana del musical «Cabaret», experiencia que inspiró la creación de un disco más orgánico y elaborado. En contraste con «Autopoiética» (2023) —un trabajo que describió como un renacimiento y que se basó en una producción mínima de instrumentos y abundante uso de tecnología—, «Femme fatale» apuesta por una instrumentación más abundante, formando una pequeña orquesta capaz de ofrecer una base de jazz rica y sofisticada. El sonido no busca emular a Billie Holiday, pero sí brinda el espacio necesario para que la voz de La ferte brille con potencia, sensualidad y una carga emocional sin tapujos.
Un recorrido sonoro entre géneros y colaboraciones
El álbum abre con la pista que le da nombre, “Femme fatale”, un tema que combina bolero y jazz y en el que la voz de La ferte a veces recuerda a la de Björk, mientras declara que “lleva el caos como promesa” y anhela que “arde el mundo”. La cinta cierra con “Vida normal”, una composición con tintes de comedia musical que, con ironía, narra la lucha entre la presión del estrés y la búsqueda de una vida tranquila.
Entre ambos extremos destacan canciones como “Mi hombre”, con un sugerente arreglo de guitarra, y “Otra noche de llorar”, que envuelve al oyente en una atmósfera nostálgica. La ferte también incorpora la voz de Mateo Sujatovich (de Conociendo Rusia) en “Esto es amor”, un tema soul con coros exuberantes que incluye la provocadora línea: “Comerte los labios es religión / Entre tus piernas voy a rezar”.
“Las flores que dejaste en mi mesa” fusiona cuerdas, trip‑hop y percusiones latinas, mientras que “Hasta que nos despierte la soledad” se convierte en un dueto íntimo con el cantautor brasileño Tiago Iorc. En “Ocupa mi piel” la artista afirma que “el placer es conocimiento”, y en “My One and Only Love”, canción coral en la que participan Natalia Lafourcade y Silvana Estrada, destacan armonías vocales y una lírica cargada de ambigüedad.
La producción del disco está a cargo de Mon La ferte y su colaborador habitual, el músico Manú Jalil, quienes logran un sonido explosivo y cautivador que combina la tradición del jazz con la frescura de los géneros actuales.

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